Con Juliet Taylor: el realizador y su directora de casting hablan de sus preferencias a la hora de elegir actores.

Los actores favoritos de Woody

El jueves se estrenará en la Argentina "Ladrones de medio pelo"

Es su penúltima película y Allen es el protagonista, junto con Hugh Grant y Tracey Ullman

Dice que nunca espera más de un mes la respuesta de las figuras a las que invita a actuar en sus films

NUEVA YORK (The New York Times).- Juliet Taylor ayudó a Woody Allen a seleccionar el elenco de 26 películas, incluyendo la más reciente, "Ladrones de medio pelo". En virtud de que los actores y actrices que Allen contrata regularmente reciben nominaciones para el premio Oscar, The New York Times lo invitó, junto a su directora de casting, Juliet Taylor, para analizar el proceso que utilizan en la selección del elenco de sus películas. Se reunieron en la oficina de su compañía productora, sobre Park Avenue, y hablaron, cumplidos de por medio, de su asociación durante 25 años. Esta es parte la transcripción de lo que conversaron.

Juliet Taylor: -A menudo, antes de haber escrito un guión, Woody me llama por teléfono y me comenta la idea con el ojo puesto en quién podría ser seleccionado para tal o cual papel.

Woody Allen: -Generalmente trato de no incorporar en el guión algo que te influya, de manera que puedas leerlo sin tener idea, en gran parte, de quién tengo en mente.

Taylor: -Pero nunca alteras la fecha del rodaje de una película por causa de un actor, lo cual es inusual. En contraste con otros directores que prefieren esperar un tiempo a tales o cuales actores, sigues adelante sin que nada te importe.

Allen: -Porque las películas no se basan en que un actor esté de acuerdo con las fechas de que disponemos. Puedo esperarlo, digamos, cuatro semanas, pero no más que eso. No me interesa.

Taylor: -Pero a muchos directores sí. Y si quisieras un elenco perfecto, podrías esperar.

Allen: -Si puedo conseguir la persona perfecta dentro de un plazo razonable, está bien. Si no, me arreglo con otra. Además, ¿qué pasa si a tal actor o a tal actriz los pisa un camión? ¿No vamos a filmar la película?

Taylor: -También pensé en que no querías centrar tu película en un actor. Siempre consideré que te resistes a que otros fijen tu cronograma de trabajo.

Allen: -Y es una suerte que mis películas siempre pudieron ser financiadas independientemente de quienes actuaron en ellas. Sé de muchos directores que dependen de que en sus películas actúe tal o cual actor o actriz para obtener financiación. Nunca tuve ese problema. De manera que selecciono a la mejor persona que puedo seleccionar. Si la mejor persona es totalmente desconocida, está bien. Y si la mejor persona es una gran estrella, también está bien.

Taylor: -¿No crees que ahora estamos pensando con un poco más de anticipación de lo que solíamos hacerlo en los viejos tiempos?

Allen: -Pienso que contigo he llegado a un punto especial. Si mientras escribo se me ocurre una idea que sería magnífica para determinado actor o actriz, no me importa decírtelo. De ese modo puedes averiguar si él o ella están ocupados o si están por viajar al extranjero o si tendrían interés en trabajar casi gratis. Sabes bien que en mi trabajo no se gana mucho dinero.

Taylor: -Pero a los actores y actrices igual les encanta trabajar contigo.

Allen: -A algunos de ellos, sí, pero, como también sabes, hubo casos en los que nos dieron la espalda.

Taylor: -Sí, los hubo. Pero los actores y las actrices se lucen en tus películas.

Allen: -Si se lucen es porque los papeles que interpretan a menudo son apropiados para ellos. Aunque la película sea un fiasco y yo cometa un error tras otro, sus papeles son buenos para ellos. Quiero decir que no se les pide que manejen autos o hagan escenas de riesgo, con efectos especiales o bromas infantiles.

Taylor: -Pero en tus guiones no sólo pintas grandes personajes. Siempre muestras la mejor interpretación de todos.

Allen: -Bueno, dejo que los actores y actrices tengan mucho que decir al respecto. Tengo mucha fe en su instinto. Y si uno los estimula a ser creativos, hacen grandes cosas por las cuales yo termino llevándome el mérito.

Taylor: -Otra cosa que ha funcionado bien -aunque a muchos les gustaría ganar millones de dólares- es que pagamos de manera uniforme. A todos por igual.

Allen: -Sí. Prácticamente no reciben nada.

Taylor: -Pero por lo menos es parejo con todos, que no reciben casi nada.

Allen: -Exacto. Si la gente quiere trabajar conmigo, es por motivos ajenos al dinero. También la suerte tiene que estar de mi lado, porque si vienen de ganar diez millones de dólares y esperan ganar otro tanto, y tienen dos meses libres...

Taylor: -¡Claro! Hay que agarrarlos en el momento justo.

Allen: -Exacto. Si podemos acomodar las fechas para ellos, tratamos de hacerlo. Con excepción de tener que aplazar la filmación de nuestra película. Nos empeñamos al máximo para amoldarnos a ellos respecto de las fechas porque ellos se amoldan a nosotros al aceptar trabajar por una ínfima parte de lo que valen.

Taylor: -Woody me llama y me dice lo que piensa. Hablamos de posibles actores. Luego se pone a escribir el guión y volvemos a hablar. Y le muestro una lista de nombres...

Allen: -Y la mayoría de las veces le suelo decir que jamás había oído hablar de tal o cual actor o actriz. Porque Juliet está al tanto de todos en televisión, en Broadway, en el off Broadway y más allá también. En cambio, yo no. De modo que cuando le entrego un guión en el que hay, digamos, diez partes importantes, me da una lista considerable de posibilidades para cada una de esas partes. A alguna gente la conozco porque todo el mundo la conoce. Pero hay mucha gente de la que jamás oí hablar. Recuerdo vívidamente dos oportunidades en las que escribí guiones y se los entregué a Juliet. Uno de ellos fue "Interiores", cuando ella me presentó a Mary Beth Hurt, que estaba en pleno ascenso, y Juliet pensaba que el papel le calzaría perfectamente. Tan pronto la vi entrar en la sala, ni siquiera tuvo que hablar; me di cuenta de que era la actriz indicada. Lo mismo en el caso de Chazz Palmintieri, con "Disparen sobre Broadway". Su película "A Bronx tale" no había sido estrenada, y jamás había oído hablar de él. Pero tan pronto entró por esa puerta, vi que encarnaba lo que yo había escrito, lo que yo pensaba sin saber que ese individuo existía. También hubo momentos en los que Juliet sugería actores muy conocidos. Cuando estábamos seleccionando el elenco para "Hannah y sus hermanas", tan pronto Juliet mencionó a Max von Sydow, después de repasar nombres durante horas, inmediatamente supimos que nadie podría reemplazarlo. Fue como decir al unísono: "¡Tenemos que contratarlo!"

Taylor: -No es siempre tan fácil lograr que recurras a gente nueva.

Allen: -No, ya lo sé.

Taylor: -Es una lucha permanente. Pero estás mejorando.

Allen: -Durante años, Juliet me sugirió gente nueva. No me gustan los cambios. Si he trabajado con una persona exitosamente, me gusta volver a trabajar con ella. Y no me agrada conocer gente. No me gusta en absoluto seleccionar actores y actrices. No me gusta ese proceso. Me siento aquí, las personas entran y les damos algo para leer o a veces simplemente hablamos con ellas. Todo eso es para mí desagradable y me destroza los nervios.

Taylor: -Cuando conocí a Woody, yo era la asistente de Marion Dougherty, que estaba a cargo de seleccionar actores y actrices para la película "Bananas". Y en ese entonces, Woody ni siquiera los entrevistaba. Se sentaba en un rincón y era la productora quien hablaba con los actores y actrices. ¿Recuerdas, Woody?

Allen: -Sí.

Taylor: -¡Estabas tan incómodo!

Allen: -Después de tantos años tuve que ceder. Pero no tengo nada que decirles. Cuando ingresan en esta oficina, a menudo se llevan la impresión de que algo no anda bien, porque todo es muy rápido. Lo único que quiero es mantener un diálogo breve.

Taylor: -Todo lo que esa gente quiere es sentarse y realmente llegar a conocerlo.

Allen: -Pero no me gusta hacer eso. No aprendo nada haciéndolo. Juliet siempre dice: "La siguiente persona acaba de ganar un premio Tony y es importante. Por favor, pídele que al menos se siente un rato". Pero generalmente le estrecho la mano y el casting dura, digamos, 35 o 40 segundos. Le digo que estamos por filmar una película y que Juliet pensaba que podría interpretar tal o cual papel, y que yo sólo quería echarle un vistazo. De vez en cuando le hacemos interpretar algo.

Taylor: -Cuando estábamos en Londres trabajando en "Poderosa Afrodita", le decía a Woody, por ejemplo: "Al próximo tienes que dedicarle más tiempo porque es de la nobleza con el título de caballero" y él me respondía: "Está bien, sólo podrán tomar asiento quienes sean de la nobleza".

Allen: -En serio, simplemente no sé qué decirles ni qué hacer con ellos. Es incómodo para mí y acaso transmita esa incomodidad a los actores y actrices. Y eso es lo último que desearía transmitirles.

Ni tres minutos

Taylor: - "Recuerdos" estaba repleta de gente que tenía miradas graciosas o atributos interesantes, pero que no eran realmente actores o actrices muy experimentados.

Allen: -Sí, actuar en cine no es lo mismo que actuar en teatro. Algunas de esas personas no durarían ni tres minutos sobre un escenario porque no tienen oficio ni son capaces de imponer su personalidad. Pero si tienen que rodar una escena para una película, son absolutamente extraordinarias. Después vuelven a su vida normal como abogados o cocineros o lo que fuere. También conocí actores con antecedentes impresionantes, pero que no son buenos. No me importa en cuántas obras de Broadway han estado ni cuántas veces fueron nominados para un premio. En lo que respecta al cine, ni yo ni mis amigos les damos crédito.

Taylor: -Generalmente coincidimos, ¿verdad? Después de más de 25 años entiendo realmente los gustos de Woody. Al menos eso creo. Pero definitivamente eres más minucioso que el resto dentro de la industria cinematográfica respecto de quién, a tu juicio, es bueno. A menudo no tienes ningún interés en las estrellas que todos tratan de contratar.

Allen: -Pero eso pasa en todos los trabajos, con los actores, directores, médicos o policías. Hay muy pocos buenos, mayormente hay mediocres, y hay muchísimos malos. Realmente hay muy pocos actores o actrices de excelencia, gente que vale la pena ir a ver cada vez que actúan en una película.

Taylor: -¿Quieres nombrar a alguien?

Allen: -Bueno, no me perdí nada de Marlon Brando. Influyó mucho en mí. La fuerza de su actuación fue y sigue siendo tan especial, tan asombrosa. Reinventó la actuación. Su contribución teatral y cinematográfica a mi experiencia de vida es estupenda, además de los aportes que capté de parte de la mayoría de los dramaturgos, la mayoría de los directores, y de todos los actores y actrices.

Taylor: -Pero jamás trataste de incorporar a Marlon Brando a uno de tus elencos.

Allen: -Es cierto, pero sólo porque nunca escribí algo adecuado para él. Además, estoy seguro de que me hubiera sentido intimidado. Sabes, frecuentemente me siento intimidado por muchas de las personas que he seleccionado para mis películas.

Taylor: -Pero nunca seleccionas a actores o actrices con los que sería difícil trabajar. Te agrada la gente cordial, y además hacemos todo un rito cuando desechamos a tales o cuales actores y actrices.

Allen: -Dedicamos mucho tiempo a eso. Pero no insisto en contar con la persona adecuada si esa persona adecuada es conflictiva.

Taylor: -Salvo en otros aspectos en los que eres menos razonable, como en el caso de la iluminación. Por ejemplo, no te gusta filmar al sol. En cosas así eres intransigente.

Allen: -Algunas cosas me molestan más. Si estoy filmando al sol, me deprime mirar los diarios; son muy desagradables cuando el tiempo no acompaña. Pero volviendo a la selección de actores y actrices, si no consigo la persona perfecta siempre conseguiremos a alguien que sea bueno. No quiero herir los sentimientos de nadie, pero hubo oportunidades en las que cedimos. No ocurrió con frecuencia, pero en determinado momento en la lista de Juliet figuraba alguien a quien yo no quería contratar de ninguna manera. Pero dos meses después, sin otra perspectiva, de golpe rezaba para que él o ella estuviera disponible. Y a veces aparece alguien apropiado y ya no tengo la paciencia suficiente para seguir adelante

Taylor: -A veces ocurre al revés. creemos que podemos contar con un actor o una actriz y nos dicen que no. Pero no a menudo.

Allen: -Exacto. Pero lo más destacado que advierto cuando estoy seleccionando gente es que tanto los actores como las actrices entran y son muy encantadores y naturales, y hablan como estamos hablando nosotros en este momento. Y luego uno les da algo para que lean e interpreten y entran en una especie de trance actoral. De golpe ya no hablan como seres humanos. Por supuesto, jamás contrato a gente así.

Taylor: -Llegan aquí y quieren impresionarte enseguida. A veces, porque se trata de ti, la gente muestra un forzado sentido del humor.

Allen: -Es curioso que extremarse a fondo sea el mal universal respecto de hacer una película. Extremarse a fondo es una trampa muy común. Consideran que no están haciendo lo suficiente si sólo hacen un aporte normal y con cierto toque de elegancia.

Taylor: -Sin embargo, Woody, ¿no crees que los actores realmente talentosos tienen oído para eso y jamás dan una nota en falso?

Allen: -En el transcurso de los años vi muchas películas en las que actuaba Michael Caine, algunas magníficas y otras mediocres. Pero nunca le oí dar una nota en falso. Sea cual fuere la parte que interprete, suena como un ser humano que está hablando.

Taylor: -Y de eso se trata precisamente el talento. Lo tienes o no, creo.

Allen: ¡Gene Hackman! Hay algunos actores asombrosos. Geraldine Page, que era una actriz inmensa, no tenía ese don especial. Era una especie de genio, pero había que estar atento con ella y decirle que no se extralimitara, que se lo tomara con calma. Y fue tan extraordinaria como el que más.

Taylor: -Hay gente que también dice eso acerca de Laurence Olivier, ¿no es así? Tenía momentos en los que se parecía un poco a un comicastro.

Allen: -Con mucha frecuencia. Y era un actor genial. Pero hay ciertos actores que sencillamente son naturales en la pantalla. Y eso es un don. ¿Recuerdas cómo nos sentimos, por ejemplo, cuando Edward Norton llegó para la prueba de selección de la película "Todos dicen te quiero"?

Taylor: -Ese es un buen ejemplo.

Allen: -Una vez más, Juliet había oído hablar de él. Yo no. Y hasta ese momento habíamos estado escuchando unas 15 interpretaciones de ese papel. De pronto, Edward entró y exclamamos ¡Ahí está! De golpe el personaje estaba vivo. Y no fue un capricho. Casi siempre busco gente que actúe con naturalidad, a menos que desde un principio hayamos decidido que queremos una actuación inequívocamente intensa y con mucho brío. De ese modo seleccionamos a Mia Farrow para actuar en "Broadway Danny Rose" e interpretar un personaje que no es en absoluto como ella. Y el placer para los espectadores, en parte, proviene del hecho de ver a una buena actriz extenderse y sacar algo de sí. Con "Ladrones de medio pelo" no tuvimos inconvenientes porque se trata de una comedia de amplias posibilidades.

Taylor: -Además, Woody actúa en ella.

Allen: -Y para mí ésa fue la manera más fácil de hacerla. Teníamos que encontrar mujeres graciosas. Y yo, por supuesto, me sentí intimidado porque estaba trabajando con esas dos cómicas geniales que son Elaine May y Tracey Ullman.

Taylor: -La película nos dio la oportunidad de contratar a gente que nos gustaba y que queríamos contratar. Siempre quisimos tener a Elaine May.

Allen: -Tienes razón. Porque el criterio era que debían ser personas divertidas.

Taylor: -Algo que no mencionamos respecto de este proceso, y que viene al caso, es que debido a que he estado trabajando con Woody durante tanto tiempo pasamos muchas horas hablando de actores y actrices antes de que incluso comenzáramos a entrevistar y seleccionar gente. Hay tantas personas que Woody contrató con los años que ya existe un grupo bastante nutrido. Además, a Woody le complace la idea de que podamos seleccionar el elenco para una película, literalmente, desde el sillón de su departamento.

Allen: -Seguro, así nunca tendría que entrevistar a nadie.

Traducción: Luis Hugo Pressenda

Woody Allen al pie de la letra

"Siempre selecciono a la mejor persona. Si la mejor persona es totalmente desconocida, sin antecedentes, está bien. Y si es una gran estrella, también."

"Cuando estábamos buscando el elenco para "Hannah y sus hermanas", tan pronto Juliet mencionó a Max von Sydow supimos que nadie podría reemplazarlo y que había que contratarlo a toda costa."

"Realmente hay muy pocos actores de excelencia, gente que vale la pena ir a ver cada vez que actúa en una película. Mayoritariamente hay mediocres."

"Vi muchas películas con Michael Caine, algunas magníficas y otras malas. Pero nunca le oí dar una nota en falso. Siempre es un ser humano que está hablando."

De estreno en los Estados Unidos

Ayer se estrenó en las salas norteamericanas la más reciente película de Woody Allen, "The curse of the Jade Scorpion", protagonizada por el propio Allen, Elizabeth Berkley, Helen Hunt, Wallace Shawn, Dan Aykroyd y Charlize Theron, está ambientada en 1940 y describe las desventuras de un detective que trabaja para una compañía de seguros de Nueva York en medio de una trama en la que aparecen elementos tales como la hipnosis y los poderes sobrenaturales. El film -que en pocos días más se presentará en el Festival de Venecia- fue recibido con críticas positivas aunque no extremadamente entusiastas.

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