Celebrity

Con Woody el sexo no es puro grupo

En Celebrity, Allen reunió, de acuerdo a su costumbre, un elenco notable.

Por PABLO O. SCHOLZ. Enviado especial EN VENECIA

Viernes 11 de setiembre de 1998

Woody Allen eligió la Mostra de Venecia para presentar al mundo su nueva película, Celebrity. Y un maremoto tuvo lugar a orillas de las plácidas aguas verdes del Adriático. Extracinematográficamente, el caos previsible se cumplió como una profecía. El interés por ver lo nuevo de Allen -y también lo nuevo de Di Caprio después de Titanic, que trabaja once minutos y aquí es como La Gioconda- desbordó la Sala Palalido, una enorme carpa, equipada con sonido Dolby Digital. Y la prensa internacional lo recibió con una ovación que movió las lonas de la Palalido como nunca antes en esta edición.

Celebrity comienza y termina con un llamado de auxilio. Help, escribe en el cielo de Manhattan un avión. En el cemento de Nueva York, Nicole (Melanie Griffith) baja de un taxi, corre, se detiene y mira al cielo. Help. Es una celebridad y está filmando una película. Pero el verdadero protagonista de Celebrity es el matrimonio formado por Lee y Robin Simon (Kenneth Branagh y Judy Davis). Lee es periodista, habla, se mueve y le pasan las cosas que le suelen suceder a Allen cuando actúa. Entrevista a Nicole ("no le hables de la bulimia", le recuerda su agente de prensa frente a ella) con quien se acuesta en la mismísima cama donde dormía de niña. Lee se enamora, entre otras mujeres, de Nola (Winona Ryder), una camarera que trabaja como extra en cine, por lo que decide separarse de Robin.

El -o Allen- lo pone así: "Quiero el divorcio porque no puedo ser deshonesto". Robin, católica, termina convirtiéndose en periodista de TV cuando un productor (Joe Mantegna) la descubre en el consultorio del Michelangelo de Manhattan, un cirujano plástico. Allen ha abierto al público sus deseos más íntimos, y como nunca antes recurre a un humor explícito en lo sexual.

Robin visita a una célebre prostituta en busca de ayuda. "¿Por dónde empezamos?" "Por el sexo oral... Tengo problemas con la respiración", se sincera. Presta, la prostituta le alcanza una banana. "¿A ver?". Lo que sigue no sólo es llamativo en un cineasta como Allen (alguien literalmente se atora con, ejem, la fruta), sino con la prensa, que festejó ­con aplausos! como no lo había hecho antes con ninguna escena de cualquier película.

"­Yo te amo, carajo!", grita a su novia Brandon (Di Caprio), una celebridad que está destrozando la suite de un hotel. Con la gente de seguridad llega Lee, que consiguió que el astro leyera un guión suyo. Lee discutirá el libreto con la estrella mientras ésta aspira cocaína, fuma porros y comparten una cómica orgía. Así, entre una y otra historia de la pareja separada, Allen va filtrando sus dardos humorísticos. ¿Quién era más famoso en los 60, Dios o los Beatles?" Un padre -una celebridad que firma autógrafos- aceptará que el cuarteto de Liverpool, "pero porque la población del mundo era menor". Donald Trump, otra celebridad, es entrevistado por Robin y anuncia: "He comprado la catedral de San Patricio. Haré una pequeña demolición para construir una torre".

Y en la mayor autorreferencia, el productor de TV lleva a su pareja, Robin, a una preview de un filme de John Papadakis, "un cineasta tan presumido que filma en blanco y negro". Que es como Allen rodó Celebrity. Allen no vino a Venecia, donde filmó Todos dicen te quiero. Sí lo hicieron Melanie Griffith y Kenneth Branagh. "La vi recién hace una semana y no tenía ni idea de qué trataba la película", dijo sin hacer bandera la mujer de Banderas. " No sabía nada de que Kenneth estaba casado", se sorprendió. El actor, a quien Allen sí dio el guión completo, intentó ayudarla: "por eso nos salió tan bien la escena sexual en tu dormitorio". Branagh respondió a Clarín que Allen "es un genio fascinante, un director muy preciso, pero también te deja improvisar. En la cama con Melanie improvisamos mucho".

¿Y en la escena de la orgía con Di Caprio qué les dijo? ¿Simplemente "tírense sobre la cama y tengan sexo grupal"?

El es muy libre para hablar con la gente sobre estos temas. Woody disfruta la oportunidad de ser satírico sobre el sexo grupal. Me pareció interesante de observar... Y no tengo más comentarios sobre eso -terminó bromeando.

Celebrity es la palabra que más se escucha, con todo tipo de acentos, en esta especie de Babel que es el Lido. El pedido de auxilio del final dio escalofríos. Pero nadie se levantó a ayudar a nadie, sino para aplaudir.

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