"Woody dirige sin dirigir"

Por Gabriel Lerman (Especial para La Nación)

17 de julio de 1998

LOS ANGELES.- Durante muchos años luchó duramente para quitarse de encima el mote de "chica dulce", con el que se ganó un lugar en Hollywood tras debutar en el cine junto a Ralph Macchio en "The Karate Kid", cuando aún era una adolescente. Por más que Elizabeth Shue buscara otros proyectos, todo lo que le ofrecían eran ingenuas como la niñera de "Adventures in Babysitting", la enamorada de Tom Cruise en "Cocktail" o la noviecita de Marty McFly en la segunda y tercera parte de "Volver al futuro".

Quizá por eso muchos se sorprendieron cuando la vieron encarnando con alma y vida a una recia prostituta en "Adiós a Las Vegas", el film de Mike Figgis que puso a Shue en el mapa gracias a una nominación al Oscar. Luego, como suele suceder en estos casos, Shue se transformó en la nueva mujer fatal del cine norteamericano y se dio el gusto de hacer desde películas de acción, como "El Santo", hasta thrillers eróticos, como la fracasada "Palmetto", de Volker Schlondorff, pero sin descuidar un lugarcito para proyectos del cine independiente.

Woody Allen, uno de los pocos directores norteamericanos que pueden darse el lujo de contratar a quien se le ocurra para que trabaje por céntimos en una de sus películas, fue otro de los que advirtió las bondades de la Shue. De la misma manera en que Mira Sorvino y Julia Roberts encarnaron en otras películas a las parejas de Allen, siempre jóvenes y hermosas, en "Los Secretos de Harry" fue la Shue quien se enamoró perdidamente del personaje de Woody, un escritor neurótico que, en este caso, no tiene interés en redimirse de sus pecados. El elenco se completa con Kristie Alley, Robin Williams, Billy Crystal, Demi Moore, Bob Balaban, Judy Davis y Amy Irving, entre otros.

-¿Cómo te sentiste cuando te enteraste de que te ofrecían un papel en un film de Woody Allen?

-No lo podía creer... Fue maravilloso saber que Woody me había elegido para trabajar en una de sus películas, y además que iba a tener que filmar tantas escenas con él. De alguna manera, es un reconocimiento muy importante que Woody te llame para trabajar con él. Todos los actores en Hollywood, más allá del status y la posición en la industria que tengan, sueñan con ese llamado del director de casting de Woody... Todos en esta industria lo respetamos y lo admiramos, y en ese sentido yo no soy la excepción...

-Kristie Alley llegó a decir que si a ella le hubieran dicho que tenía que pagarle a Woody para que la contratara para este film, lo hubiera hecho...

-No está exagerando. Comparto su opinión... Todos trabajamos por escala para esta película, y si me hubieran dicho que iba a tener que hacerlo gratis, lo hubiera hecho...

-¿Por qué? ¿Por qué hay tantos actores que trabajarían gratis por aparecer en un film de Allen?

-Creo que la respuesta es bastante obvia. Woody es uno de los guionistas más talentosos de la industria del cine contemporáneo, y los actores siempre estamos desesperados por encontrar buen material para filmar. Por otro lado, yo miraba las películas de Woody con fascinación cuando aún no me imaginaba que alguna vez iba a poder trabajar a su lado. Es un artista al que he admirado durante toda mi vida. Sólo pensar que iba a trabajar con él me daba escalofríos. ¿Qué me iba a preocupar por saber cuánto me iban a pagar y si me iban a pagar?

-¿Es Woody en la vida real identico a sus personajes?

-No, no exactamente... Es cierto que todos sus personajes se parecen muchísimo a cómo es él en la vida real, pero siempre te queda claro que está actuando en sus películas, que no está haciendo de él. Es algo que se da en muchos actores, que ponen mucho de sí, que se basan en su carisma personal para enamorar a la audiencia, pero que no dejan de ser actores. De todos modos, yo no me siento la persona más indicada para analizar a Woody como actor...

-¿Hubo algo de su personalidad que te haya sorprendido?

-No, porque antes de empezar a filmar con él me tomé un buen tiempo para leer todo lo que pude encontrar sobre Woody, sobre su carrera y su forma de trabajo, y también hablé con otros colegas que ya habían trabajado con él. Hice todo lo posible como para romper el mito que se ha generado sobre su forma de filmar. Muchos colegas me comentaron que Woody era muy callado en el set y que casi nunca hace sugerencias durante el rodaje. Pero en esta filmación siempre estuvo muy entusiasmado, dándoles indicaciones a los actores todo el tiempo, motivándonos a crear nuevas cosas y a improvisar escenas libremente. Tuvo sus momentos de mutismo, pero cuando hizo falta interactuó con todo el mundo, ayudando a cada actor individualmente. Digamos que dirige sin dirigir. Y ése es quizás uno de sus mejores méritos...

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